Natación, el «River de Gallardo» al que todos admiran

 Natación, el «River de Gallardo» al que todos admiran

La analogía del título no vale por alguna abundancia de campeonatos. No es por ahí. Vale por las formas. Por la metodología. Por la seriedad, por la estructura y la unión de todas las partes por un mismo objetivo: hacer del club, un club. Con vida, competencia y desafíos.
Por eso, por todo eso, que no se consigue de la noche a la mañana, Natación es (sigue siendo) ejemplo entre los clubes de rugby de Tucumán. Algo así como «el River de Gallardo» al que, en el fútbol, todos miran, admiran y elogian.


Al cabo de los tres fines de semanas siendo campeón de «su» Mocho Palou, campeón del Apertura de Bajo Hondo y campeón del Clubes Fundadores, a Natación le tiran flores los (jugadores y entrenadores) de Uni, de Tucumán Rugby, Jockey, Lawn Tennis y Cardenales, por ejemplo. Se los escucha en las tribunas, a la que les faltan público, pero no los análisis. La admiración por los Blancos es pública.


Nada es casual. Natación fue el mejor de las tres propuestas de pretemporada con las que se está volviendo a jugar después de estar un año parados. O conectados a Zoom.

Gonzalo Terraf, elegido el mejor jugador del Clubes Fundadores.

Botón de muestra

Cómo en aquél 2017 que lo consagró campeón después de dos décadas, a Natación se le nota su identidad intacta. Sobresale por ella. Por su juego. Y por sus formas. No es uno más. Es, en un contexto bravo pos (o casi pos) pandemia, el «River de Gallardo» del rugby tucumano.
Se le nota en el compromiso y las ganas de sus jugadores. En su plan aceitado de juego. En el hambre evidente en la cancha. En la fortaleza ante la adversidad. En la disciplina. En los detalles como, por ejemplo, verlo al capitán Matías Orlande caminar por afuera de las canchas -pre y pos  partido- sonriente. Su cara representa al grupo.

Y también se le nota en un par de declaraciones.
«Que se sumen 10 chicos de las Juveniles a jugar con nosotros y tratando de estar en un alto nivel es buenísimo. Hace cinco años el club inició un proyecto con este plantel de gente joven, que sigue dando sus frutos. El objetivo siempre será el mismo, que el club pelee en lo más alto y poder disfrutar, después de tantas malas que pasamos«. Lo dice Gabriel Ascárate. La bandera, la experiencia, el símbolo, que goza con la camiseta blanca como con ninguna otra. 

El juego, ordenado, disciplinado y contundente.

«Está muy bueno el nivel que mostramos en los tres torneos, pero podemos dar más muchachos, el techo todavía está alto«. Lo dice Pablo Bascary, el líder del «otro equipo», el de entrenadores, que también integran, entre otros, Pablo Sastre, Carlos Sánchez, Enrique Brizuela y Diego Vidal y el pf Lucas Espasa. 


Lo de Bascary, créame, creeme, más que una arenga antes de alzar la Copa Fundadores, es una filosofía de trabajo expresada en palabras.

Porque Natación, hace rato, quiere más, aún cuando está a punto de un tercer «dale campeón consecutivo». 


Es por ahí. 

Diego Esper

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