La emoción de Hernández: “No se compara con nada”

 La emoción de Hernández: “No se compara con nada”

Le queda aire. Siempre le queda aire. Usa la mano derecha de visera para enfocar la vista en el cartel que indica el marcador final del partido. Y antes de empezar a conversar con Scrum 5, chequea si el 30 a 6 es definitivo. Lo es. “Siento que no jugamos bien, esto es increíble…”, es lo primero que dice. Emblema de Tucumán Rugby y de este equipo campeón, a los 39, Martín Hernández sigue gozando en la cancha y del club como si tuviera en Infantiles o Juveniles. Acaso, eso ya lo convierte en un ganador, ¿no? “Este equipo lo merece todo. La cave fue no aflojar, a Natación le dejás un centímetro y te vacuna”, analiza la final el primera línea, quien sobre su continuidad y con tres Anuales ganados con el club en el lomo avisa: “No pensé en eso todavía. En enero cumplo 40, veremos…”

Hernández es Tucumán Rugby, por eso su emoción que se percibe pero a la que cuesta ponerle palabras. “Esto es impresionante. Todos los años el grupo se caracterizó por no ser egoísta, por seguir adelante y ganar las finales que no podía ganar. Hay plantel para 10 años más, tranquilamente. La alegría no se compara con nada. Se lo dedico a la familia que, apoya siempre”, afirma el 3.

De repente, sobre Sarzorro se cuelga Lucas Santamarina (29), lo abraza para siempre y se suma a la charla. “Hace muchos años que jugamos juntos, el otro día le decía que recordemos por todo lo que habíamos pasado. No es fácil llegar acá, jugar como jugamos y ganar como ganamos”, analiza el potente y laborioso tercera línea Verdinegro. “Este es un laburo de un montón de gente, hay empleados del club llorando, porque ellos también ganaron este campeonato, hay entrenadores detrás, hay familia, hay mucha gente, es hermoso…”, agrega.

Al momento de las dedicatorias, a Santamarina le saltan las lágrimas: “Se lo dedico a Roberto Martínez Zavalía, papá de un querido amigo y a todos los hombres del club a los que se llevó la pandemia y a mi hermano, que en 2015 no pudo disfrutar del título porque estaba afuera”.  Y cierra Lucas, a corazón abierto: “Lo quiero mucho al club, mucho. Vengo de una familia que me llevó de chiquito. El club es mucho más de lo que pudiera explicar…

Lucas Santamarina, un animal en a tercera línea Verdinegra.

Seguimos recorriendo el campo de los sueños que se hicieron realidad para Tucumán Rugby en el Parque 9 de Julio y pescamos a Matías Sauze (24), reprsentante de la guardia más joven de este Tucumán Rugby que enambló experiencia y juventud.Esto algo único, venimos laburando hace mucho. Estos últimos dos años hicimos un sacrificio muy grande. Todos hemos sufrido la pandemia de la misma manera, pero creo que nosotros hicimos un labuo más grande”, expresa Sauze, otra de las piezas clave que la historia recordará de este equipo campeón 2021.
A la hora de explicar por qué tanto esfuerzo y dedicación, el virtuoso asegura: “Motiva y tira el grupo, se mezclaron dos camadas muy lindas, de chicos grandes y referentes y de muy jóvenes con mucho hambre. Nos ensamblamos bien”. Sobre la Final, dice que “Natación siempre ha sido el rival que más nos complicó, por su juego y su físico” y cuando dedicala gloria, lo hace para “mi papá, que es fanático mío, jajajja”. Matías sonríe. Se despide. Seguirá recibiendo abrazos, llorando y firmando camisetas de infantiles que se le acercan y ya quieren ser como él.

Matías Sauze, todavía ha de estar corriendo. Una locura el wing.

Lucho Castillo, del staff de entrenadores

Con su hijo Felipe en brazos, Luis Castillo, ex 9 del Verdinegro y de Los Naranjas, sonríe, mira de un lado a otro, se refugia en los abrazos de los jugadores, contempla a su familia que camina a su alrededor en el campo de juego del Lawn Tennis y dialoga con Scrum 5: “es la segunda vez que viene a la cancha”, valida Lucho el acompañamiento de Felipe. Y a la hora de hablar del rol de entrenar, analiza: “De afuera se sufre mucho más, a diferencia de cuando jugaba, no tenés las mismas herramientas para cambiar lo que está pasando en un partido. Es otra experiencia. No hay nada más lindo que jugar, pero a la hora de entrenar uno lo hace porque es el deporte que lo apasiona. Ahora no para de aprender, veo cosas que como jugador no veía. Aprendo día a día sobre táctica y sobre leer partidos”. “Ha sido un año de mucho aprendizaje, yo digo que con el Homero Macome y con todos los miembros del staff este año fue una capacitación acelerada”, elogia Lucho, destacando a ese equipo de entrenadores que completan el Benja Macome y el Flaco Sierra, y a los que hay que sumarles los nombres de Hernán y Luis María Macome, de Santiago Albiero y de Patricio Ramas Padilla. “Se armó un lindo staff y para esta final el Homero le dio a cada uno una tarea para aportar un granito de arena al planteo de juego y salió lo que planteamos en función de lo que esperábamos que hiciera Natación”, admite Luis, al borde de las lágrimas. “Me emociono porque cuesta mucho salir campeón, sobre todo a nosotros, que ganamos un campeonato y pasan 5, 6 años hasta que lo conseguimos de nuevo; creo no deberíamos sufrir tanto, tenemos jugadores para no hacerlo”, finaliza Lucho, que acomoda a Felipe en brazos, gira y sigue navegando por la marea Verdinegra que se adueñó de la cancha en el Parque, así como del Anual 2021y de la gloria eterna.

Lucho Castillo, con su hermano Hernández y su hijo Felipe.

Diego Esper

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