Ascárate, capitán de su destino

 Ascárate, capitán de su destino

Más allá de lo que generan ciertas circunstancias de la vida en la etapa más joven de la carrera de un jugador, casi que está probado que lo que se puede llegar a vivir y experimentar “de grande”, no se compara, no tiene igual.

Más, menos, esto está encarnado en la figura de Gabriel Ascárate, que a sus 34, disfruta tanto, que hasta puede enumerar las razones: “He vuelto a mi provincia, a mi club y al seleccionado; voy a dar una mano entrenando la División que tiene a cargo mi hermano Ricardito y mi mejor amigo Augusto Altobelli…”

 “Me siento muy contento de estar de nuevo en Tucumán, disfrutando de mi club y del Seleccionado. La experiencia en Portugal superó mis expectativas en todo sentido, conocí gente muy buena, hicimos un buen torneo y el club me trató bárbaro”, analiza el back, que volvió de la que había definido en una nota con esta página su “última experiencia internacional”, para convertirse en el capitán del seleccionado tucumano recientemente reactivado. “De más chico”, dice Ascárate en diálogo con Scrum 5 Radio, “en momentos muy importantes de mi carrera tuve algunas lesiones importantes. Ahora de grande, poder seguir jugando y sintiéndome bien me hace feliz. Disfruto mucho el rol de jugar con tantos chicos jóvenes y aportarles mi experiencia para que tomen buenas decisiones”.

“El rugby es una forma de vida que nos encanta, nos apasiona, como jugador, entrenador o dirigente”, defiende.

ORGULLO

Ascárate aprendió a amar a La Naranja. Y es emblema. “Es una alegría gigante haber sido convocado y elegido capitán. No dejo de emocionarme cuando me tienen en cuenta. Aprendí mucho en el seleccionado, compartí con personas que han sido muy importantes. Haber aprendido de todos ellos en La Naranja hace que el fanatismo y esa llamita sigan prendidos”, admite Ascárate, el que vistió las camisetas de todos los seleccionados nacionales, que estuvo “ahí” de jugar el Mundial Nueva Zelanda 2011 con Los Pumas, que superó lesiones feas (aclarando que no hay lesiones lindas) pero el que goza como nunca ahora. “De grande”.

Diego Esper

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